miércoles, 15 de agosto de 2007

Particular

Lo vi caminar por los pasillos y casi pude sentir la singularidad que brotaba por sus poros y se quedaba alredor de él, como si formara una atmósfera privada, solo para él. Varias semanas después le diría que me encantaba que no fuera una persona plural. Para ese entonces, ya hablábamos el mismo idioma, así que no tuve que esforzarme mucho explicándole que me refería a la particularidad de sus acciones.


Un día, de esos que se te escapan con dos miradas al reloj, me hablo mientras yo leía una historia sobre las travesuras de una niña mala. Intercambiamos un par de oraciones y yo traté de actuar con naturalidad, como si no estuviese deseando con todas mis ganas que él fuera mi niño bueno.
Acordamos sentarnos juntos durante los días siguientes. Era el primer contacto que tomaba lugar fuera de los límites de mi imaginación, esta vez era real. Pero, aunque yo quisiera creerlo de inmediato, sería precipitado pensar que necesitaba mi compañía. Por eso, aunque yo ansiaba la suya, procuré incumplir nuestro acuerdo.


Creí que hay riesgos que es mejor no asumir, porque suelo perder batallas como estas mucho antes de empezar a combatir. No quería dar cabida otra vez al desgaste emocional que implica pelear y perder, querer y perder, tener y perder...perder.


Prometo que no se me nublaba la mente cuando lo miraba. Solo lo seguía con la mirada porque... porque me hacía falta. Un lunes me leyó el pensamiento y me hizo preguntas sobre otro libro que yo leía en ese momento. Pensé que tal vez él solo buscaba un poco de conversación para evitar la soledad y lo que yo contestara no tendría la menor relevancia. Aún asi, yo queria decir algo que me hiciera especial ante sus ojos. Pero no se me ocurrió ningún comentario audaz y, a falta de una buena respuesta, tuve que contestar con el alma. Más tarde, cuando ya era de noche, estaba en mi cama, pense en él, abracé mi almohada y me quedé dormida, abrazada por un cuerpo que no estaba, que quizás no me deseaba.


En los próximos dias hablamos de temas inusuales y nos mandamos mensajes inesperados. Mientras yo empujaba mi espontaneidad y elocuencia hasta el límite, si es que tal cosa es posible, para que las conversaciones fueran perennes. A pesar de todos mis intentos sútiles, y aparentemente fallidos, por llamar y, a la vez, no llamar su atencion, aún tenia la cachaza de repetirme a mi misma que tenia todo bajo control. Nunca fue asi. Mi fuerza de voluntad equivale a un cero a la izquerda. Me consume la insoportable levedad del ser ( el libro que leia la segunda vez que me habló). Por eso siempre pierdo.


Llegó una celebración que causó muchas discrepancias entre organizadores y participantes. Se realizó en una de las noches más desafortunadas del año. A veces, me gustaria cambiar muchas cosas de esa nohe, pero eso alteraría la historia. No quiero explicar porqué me cuesta mucho reconocer que todo lo bueno y lo malo en mí es lo que forma todo lo que auténticamente soy.

Tengo pocos recuerdos significativos de esa noche. Solo recuerdo que bailaba y él no llegaba, Antes de llegar lo había llamado y prometió que pasaria a verme. Sí, a verme a mi. Debo reconocer que esta enunciación de su objetivo de forma tan natural fue la primera pista real que capté de lo que podria pasar. El primer indicio de que quizás no estaba edificando mis sentimientos en el aire, pero era muy pronto para saberlo. Ocurrieron cosas que no tenia previstas.


A él no lo vi llegar, solo lo vi ahi, junto a la barra y me acerqué con cautela. No se que dije ni que contestó. Lo próximo que recuerdo es que me alejé un momento del hombre de negro porque fui al baño a recuperar fuerzas. Nunca había bebido ni bailado tanto. Era un mundo nuevo para mi, me gustaba porque las risas eran más estruendosas y fáciles de compartir. Y, aunque eran producidas por un desinhibidor del sistema nervioso, algunas me parecian sinceras.


En el camino de vuelta a donde nunca habia estado, fui interceptada en la pista de baile. Sonaria muy trillado decir que me encontraba entre la espada y la pared. Por eso, no lo diré. Pero si es necesario señalar la alternativa ante la que me encontraba: Por un lado, los amigos con los que siempre habia compartido, quienes siempre habian estado conmigo; por el otro, la persona que me hacia sentir diferente. Es curioso como muchas personas intentan encajar, tratar de parecerse lo más posible a lo que la sociedad promueve como idóneo. Muchos tratan de ser igual a los demás. Todos plurales. Sin embargo, yo solo pensaba y huía de la homogeneidad hacia quien me hacia sentir singular, incluso puedo decir que algunas veces me hacía sentir especial.


Me miraba impávido, por eso yo no podia descifrar lo que habia en aquellos ojos que nunca antes me habian mostrado amor. Los mismos que hasta entonces no habian reflejado ningún sentimiento de deferencia. Me acerqué a él y no dije nada. El no hizo ningun intento de hablarme y yo no me atrevía a dirigirle la palabra, temerosa de un inminente rechazo. Justo en el momento en que creí que la situacion no podría ser peor, y como si no hubiese sido notorio mi repentino cambio de humor, se acerca alguien a bailar conmigo. Nisiquiera me inmuté, continué apoyada de espaldas en la barra y mientras mi especialmente singular personaje se alejaba, un amigo me mandaba al diablo por mi indiferencia al bailar. Y la culpable solo yo.


Por fin, la última canción estaba sonando. Lo busqué entre la gente que se dispersaba y rogué que no se hubiese marchado, me arme de valor y caminé hacia él. Cada día recuerdo la pregunta que me lanzó a quemarropa. Humillada, respondí que no. No me pasaria la noche entera rodeada de hombres. Creí que nunca me sentiria tan avergonzada como en ese instante, pero me equivoqué. Junto a él, esa sensación se mantendría intermitente. Si me hubiese detenido un momento a pensar en que tal vez yo no debía traspasar la atmosfera que lo rodeaba, quizas hubiese podido evitar esos tragos amargos que yo misma preparaba. Pero no pensé. Mis ideas fueron desplazadas por la necesidad de que él me envolviera.


Yo habia experimentado sucesos nefastos para mi autoestima, mi confianza, y hasta podemos incluir a mi alma en el paquete de "articulos psicosomáticos desgarrados por mi ingenuidad ". Yo había cambiado. No me di cuenta que quizás esos eventos habian disminuido mi capacidad de discernir entre el deber y el querer. Debí pensar solo en él, pero solo quería pensar en nosotros al tomar las decisiones. Por eso no me paso por la cabeza que, por mis errores, el podria pensar que yo no soy lo mejor para él. Quizás, en el fondo aún lo cree.


Todos cometemos errores y, de vez en cuando, somos lo suficientemente honestos con nosotros mismos y pedimos perdón. Es común creer que pedir perdónes lo más dificil del proceso de redención. En realidad, recibirlo es lo que más hiere. Reconocer el altruismo y la condescendencia en la persona a la que has afectado te hace notar las miserias que se pueden ocultar en el alma humana. En tu alma. Hace que sea necesario que mires como realmente eres. Analizas como eres, como piensas, como actúas. Ninguna de las anteriores corresponde a lo que quieres ser. Yo estaba así, sostenida del aire, del espacio, de la nada. Por eso me he aferrado a él, para no tocar fondo.


Salimos de aquel lugar abrazados. No tenía planeado el beso que me dio. Por otro lado, tampoco tenia planeadas muchas de las otras cosas que ocurrieron y, sin dudas, de todas esa fue la mejor.

Y recordé que cuando lo veía por los pasillos, comentaba con mis amigos lo sexy que aquel espíritu libre me parecía. Sin embargo, al hacer esos comentarios sobre él, nunca pensé que se lo confesaría, probablemente debido al efecto de un par de tragos. Eso marcó el inicio de otras confesiones que no necesitarían alcohol como combustible, sino valor. También disposición a dejar que me conozcan como soy y esperanza de encontrar empatía en sus ojos, esos mismos que a veces no me atrevo a mirar. Este es el fin del inicio de lo que, a causa de tantos errores, no se acerca a la perfección. Se acerca a algo más costante, a la realidad.


Hoy me he dado cuenta de que busco aceptación incondicional, miradas calidas, besos sinceros, perdón inagotable, comprensión inexahustiva, amor cosntante y abrazos eternos. Cualquiera que piense que pido demasiado, debe saber que ofrezco lo mismo.

Yo aún sigo viva

He empezado el año llorando los errores que cometí, los que estoy cometiendo y los que inevitablemente cometeré. En un mundo perfecto yo aprendería de mis desaciertos. Pero estas equivocaciones son las que me arrojan diferentes matices para pintar el lienzo que es mi vida. Yo no me imaginaría mi vida de un solo color, por eso hay desiciones incorrectas que no me arriesgo a no tomar. Estas me hacen probar un efímero dulzor que tan rico se siente en mi boca. Aún sigo tirando mis redes al lado izquierdo de la barca y sé que por eso ese delicioso sabor a invulnerabilidad es solo pasajero.

No me identifico con los que dicen que el destino los ha maltratado hasta quitarles la capacidad de sentir la vida que corre por sus venas. Yo aún sigo viva . Lo sé porque cada golpe aún me duele, cada alegria aún hace que mis ojos brillen como la primera vez y cada decisión incierta me hace sentir la libertad de los que estan condenados a morir, que dicen y hacen lo que los hace feliz.

Que no crea la gente que lloro solo por ti. Lloro por todos los que han pasado por mi, por los que han dejado huellas y por los que no. Lloro por la soledad que me acompaña, la estupidez que me guía y la ingenuidad perdida. No aquella inocencia que es determinada por la membrana que cubre mi vagina, sino la que me permitía creer en las palabras dulces, en la bondad de los actos y la veracidad de los gestos y miradas.

Ya de mis ojos no caen más lagrimas. Ahora me toca esperar que se sequen las que he derramado sobre este papel. Cuando esto ocurra, leeré lo que he escrito y conoceré más de mi.

martes, 14 de agosto de 2007

Selección Natural

Al paso al que avanza este mundo, con todo esto de las innovaciones tecnológicas y los cambios frecuentes en el funcionamiento de los equipos, es difícil seguirle el paso a los nuevos inventos que aparecen cada día. Charles Darwin debe estar dando saltitos de alegría en el Más Allá. Sí, era cierto: solo sobrevive el más fuerte, el mejor adaptado. Prueba de esto es lo dificultoso que resulta imaginarnos sin el nuevo órgano renovable que ha sido desarrollado para alivio de muchos y pesar de otros: el teléfono móvil. Enfrentemos esto, la tecnología se ha vuelto imprescindible.


Empecemos con la telefonía móvil. Si bien es cierto que 10 años atrás era prácticamente desconocida, hoy un niño de esa misma cantidad de años se siente avergonzado si no tiene el nuevo modelo del "cuchosientosmil enésimo". El mejor y más moderno cellphone del mundo (al menos por los próximos 20 segundos), que tiene memoria suficiente para almacenar hasta lo que no eres capaz de soñar, tiene todos los usos que no pensaste necesitar y, sin duda, tiene el diseño más original, aunque solo hayan cambiado el color del modelo anterior. ¡Lo más sorprendente es que también sirve para hacer llamadas!, aunque con tantas funciones, nos queda poco tiempo para hablar con los demás.


En definitiva, los medios para hacer más eficiente la propagación de la información han avanzado extraordinariamente. Sin embargo, cuando escucho las noticias en mi sistema de cine en casa con karaoke, Ecualizador prefijado, 5 Altavoces satelitales (50w), un subwoofer (80w) y que gracias a AIWA Reproduce DVD/CD/VCD/SVCD/MP3/JPG/ DVD-R/DVD R/DVD-RW/DVD RW CDR-R/-RW, (porque no imagino otra forma de ver television), siempre me pregunto que ha pasado con la verdadera comunicación.


En estos tiempos es muy poco común expresar el cariño (o el repudio ¿Por qué no?) con el simple y anticuado lenguaje corporal. Los mini-mensajes han llegado para asistirnos en este asunto. Otro importante colaborador es el Messenger , el cual tiene los very useful emoticonos con los que podemos manifestar casi todos los sentimientos. Por eso, aprovecho para motivarlos a que incluyan en su Nickname una plegaria por que sean añadidos más emoticonos. Podría ser algo como: "Requiem por más sentimientos". Me temo que las emociones que no podamos expresar por internet, simplemente las dejaremos de sentir (reafirmo que Darwin se debe estar regocijando, y no es para menos).



Claro, no es de sorprender que tal cosa suceda. Después de todo, estas son solo herramientas que utilizamos para contactar a nuestros mejores amigos, que viven en otro continente y cuando estamos en problemas nos ofrecen los más sinceros, aunque poco reconfortantes, abrazos virtuales.


Y hablando de útiles herramientas del internet, sería un descuido garrafal olvidar una de las más importantes, el email. El ideal debe tener espacio ilimitado, porque así nos podemos dar el gusto de ver como nuestra bandeja de entrada se llena de mensajes en cadena, publicidad no deseada, invitaciones a unirte a todos los grupos de amigos online del planeta y, muy de vez en cuando, una postal de alguno de nuestros grandes amigos con los que no nos hemos tomado ni un vasito de agua en la misma habitación.


Pienso que ustedes piensan que yo pienso que todo va de mal en peor. No piensen así. La verdad es que aún me brilla la esperanza en los ojos cuando veo o me entero que alguien esta engañando a su cybernovia con una muchacha a la que no le tiene que preguntar que tiene puesto, porque la tiene al frente, no tiene que pedirle que se quite la ropa frente a la webcam, porque la puede desvestir por si mismo, y sobretodo, no tiene que imaginar que se sentiría tocarla, porque con solo extender la mano no peca de ignorancia.


Todas estas herramientas tienen aspectos muy positivos, pero he visto que hay un detalle que ha causado revolución entre los participantes en las relaciones afectivas: las contraseñas. Estas armas de protección de la privacidad se han vuelto de doble filo. Han causado la propagación de un fenómeno muy particular. Ya que en las relaciones amorosas se debe tener confianza y no secretos, hoy en día es común que las parejas (o los tríos, dependiendo de que tan grande sea el corazón de los integrantes) revelen sus claves entre si. Después de ese significativo "avance en la relación", los miembros ocupan más tiempo revisando el email del otro que el suyo propio. Este síndrome puede llegar a ser muy severo. Se han registrado casos en los cuales los implicados olvidan la clave para entrar a su propio email. Esta es una de las enfermedades que afecta principalmente a las nuevas generaciones, y con poco temor a equivocarme, puedo asegurar que es la razón por la que se creo la cajita de Remember me que hay que clikear para que aparezca el cotejo verde antes de hacer click en Sign in .